lunes, 4 de abril de 2011

C.VALENCIANA - FORMACIÓN Y CONSUELO EN LA RED

Formación y consuelo en la red

Bienestar Social ofrece cursos de formación a través de Internet para que los cuidadores aprendan a atender a los dependientes y compartan experiencias

Isabel y Ana María tienen hijos con trastornos autistas. Inmaculada lleva casi ocho años cuidando de su suegra, cada vez más deteriorada.
Francisca atiende a su madre, que a sus 90 años precisa de atención constante.

Las cuatro, tras obtener las ayudas que ofrece la Ley de la Dependencia para atender a familiares, han participado en el primer curso de formación para cuidadores a través de Internet organizado por la Consejería de Bienestar Social.

"Te desahogas y conoces a gente en tu situación", apunta una compañera
"Sobre todo, el curso me ha servido para aprender técnicas que no sabía", comenta Inmaculada Sánchez, de 45 años.

Esta mujer de Tavernes de la Valldigna cuida a su suegra, de 79 años, desde que un coche la atropelló. "A partir de entonces, ha sufrido un deterioro progresivo que le impide moverse, lavarse, vestirse...", relata. Inmaculada es la encargada de su cuidado, y decidió apuntarse al curso para sentirse más segura a la hora de auxiliar a su familiar. "He aprendido a lavarla en la cama, a manejar el pañal sin molestarla, a levantarla de forma que no ni le haga daño a ella ni me lo haga a mí...", explica. "También me ha sido útil para aprender a interpretar determinados gestos de lenguaje no verbal".

El curso, sobre discapacidad psíquica y sensorial, es de 25 horas de duración. Además de técnicas de formación de aplicación práctica o de habilidades comunicativas, aborda cuestiones relacionadas con la Ley de la Dependencia. Pero también ofrece instrumentos a las cuidadoras para combatir el estrés, a través de fórmulas que les permitan aprender a gestionar la tensión que genera asistir a una persona con alta dependencia. Porque cuidar "quema y mucho", como señala Inmaculada.

Junto a estas cuestiones, el curso permite a las mujeres (de unos 40 participantes apenas un par eran hombres) sentirse acompañadas y comprendidas en las tareas que realizan. "La tendencia de la gente es quitar importancia a este trabajo, te dicen que no es para tanto", apunta Inmaculada. Pero se trata de una labor muy dura y poco gratificante. Las clases ofrecen la posibilidad de que las mujeres se relacionen en un foro virtual, de forma que compartan impresiones, puedan transmitirse conocimientos y se sientan acompañadas al contactar con personas que están atravesando una situación muy similar a la suya.

Isabel Muñoz, de 42 años, y con un niño autista e hiperactivo de nueve años también ha participado en el curso desde su casa de Almazora. Dejó el trabajo y se volcó en su cuidado. Dadas las dificultades que su hijo tiene para relacionarse -"no habla, cuando le duele algo, a veces es imposible saber que le pasa y te sientes tremendamente impotente"-, lo que más le ha interesado del temario son los aspectos relacionados con la comunicación y el lenguaje.

Junto a ello, también valora las relaciones que ha hecho con sus compañeras de pupitre virtual. "Te desahogas, he dado el messenger a varias personas del curso", comenta. "Creía que iba a ser algo más frío, pero a pesar de ser a distancia y el ordenador, no ha sido así".

Ana María Marín Pomares, de 41 años, también tiene un hijo (de 12 años) con trastornos autistas. Hace un año solicitó la ayuda contemplada en la Ley de Dependencia, se la concedieron pero le obligaron a realizar un curso de cuidados y atención especial. Hacerlo presencial requería tiempo y desplazarse. "Me lancé al vacío, porque de nuevas tecnologías no sabía nada y el ordenador no lo usaba nunca", indica.

El contenido formativo "es sencillo, plantea problemas prácticos, buscamos soluciones y hay un sistema de evaluación", señala esta alumna, que está especialmente satisfecha del foro de alumnos. "Nos resolvíamos dudas y planteábamos problemas, algunas incluso somos amigas virtuales y estamos en contacto con el Facebook".

Ana María, vecina de Elda, admite haberse sentido "muy acompañada", sobre todo por los tutores y los profesores, así como por el resto de compañeras que realizaban este curso. Y entre las cosas que ha aprendido durante estas últimas semanas -el curso se impartió del 15 de febrero al 15 de marzo- destaca el hecho de "no proteger tanto a mi hijo. Si hay cosas que puede hacer, las debe hacer aunque le cueste, porque así se siente mejor, deben ser más independientes". O, por ejemplo, que los cuidadores familiares "no somos esenciales, también otras personas ocuparse perfectamente de ellos, hay que saber delegar", confiesa esta madre.

Las clases también le han servido para confirmar que es esencial "cargar las pilas, desconectar saliendo con amigos de vez en cuando", ya que la atención permanente de los dependientes es muy dura. El único problema del curso alega es que "ya se acabó, me quedé vacía, quería hacer más, pero ahora tendré que esperar".

Francisca Albert, de 51 años, también está encantada. Cuida de su madre, de 90 años. La imposibilidad que tiene de separarse de ella y dejarla sola le impidió asistir a un curso presencial. Por ello optó por las clases de formación a través de la red.

"Los temas son accesibles, me imprimí todos los capítulos y poco a poco fui trabajando el material", asegura satisfecha esta vecina de Pinoso, que insiste en que si no hubiera sido virtual, le hubiera resultado extremadamente difícil acceder al material didáctico. "La única falta es el contacto con los compañeros", sostiene, "sin embargo en red intercambiamos mucha opinión e información, aunque no nos conociéramos personalmente".

Francisca indica que entre las múltiples cosas que ha aprendido, está, por ejemplo, cómo alimentar mejor a su madre, o cuestiones relacionadas con el aseo personal o el trato psicológico.

El contenido de los cursos está adaptado para cuatro tipos de dependencia: derivada de enfermedad física o personas mayores, de discapacidad psíquica e intelectual, de discapacidad física o sensorial y de enfermedad mental grave.

Para poder realizarlos, es necesario ser cuidador de una persona dependiente a la que se le haya notificado la resolución del PIA (Programa Individual de Atención) que le reconoce la prestación económica para cuidados en el medio familiar y apoyo al cuidador no profesional.

El año pasado se impartieron 327 cursos presenciales en distintos municipios a través de los cuales se formaron a 5.400 cuidadores. Este año, está previsto que se formen a distancia 350 personas.

Fuente : elpais.com/articulo/Comunidad/Valenciana

1 comentario:

  1. hola soy una persona que estoy enferma de parkison, no puedo valerme por mi sola, solicite esta ley dependia si me la han concedido pretende de la misera pensión, la seguridad social que segun ellos es muy elevada me quieren hacer pagar a que me vegan ayudar y no pagan ni la cuarta parte que yo tengo que a esta empresa, yo creo que es una injusticia esto

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